Bienvenida La Paz

Entre El Matoneo Uribista y La Esperanza
Por. Víctor Garavito

Los que nacimos y hemos vivido en medio de un país que siempre amanecía en medio de la guerra, le damos la bienvenida a la única posibilidad que hoy tenemos para que entre todos podamos construir escenarios de paz.

Y es que por encima de los gendarmes de la guerra y de quienes nos proponen la sin salida de la muerte, ahora los colombianos tenemos la opción de decidir y definir el país donde queremos vivir y, lo que es más importante, el legado que le dejaremos a la nuevas generaciones de colombianos y colombianas.

De tal manera, que esta será una oportunidad histórica, donde nos jugaremos el todo por el todo. Las alternativas son muy claras: la primera es dejamos engañar por el oscurantismo de quienes pretenden confundirnos con las clásicas cortinas de humo de las estrategia uribista y sus cantinflescos argumentos del “sí pero no”, los mismo que a nombre de las víctimas intentan tapar el sol con las manos.

De esta forma, pretenden que olvidemos las víctimas que dejaron las famosas Convivir legalizadas por Álvaro Uribe Vélez, cuando fuera gobernador de Antioquia; las que se transformaron en grupos narcoparamilitares, quienes se convirtieron en amos y señores; perpetradores de las más atroces violaciones de derechos humanos, muchos de estas en complicidad con los organismos de seguridad del Estado, hechos que aún se encuentran en la más absoluta impunidad. De esto sucesos no quieren hablar los uribista y cuando alguien tiene la valentía de señalárselos, se autoproclaman víctimas de una persecución política o una “venganza criminal”.

Lo cierto, es que los narcoparamilitares masacraron miles de campesinos, políticos, dirigentes cívicos, educadores y trabajadores en todo el territorio colombiano, como también ocurrió en la región del Valle del Rio Ariguaní; así le sucedió a la Inspectora de Policía Sixta Tulia Teherán a finales del 2003 en El Difícil, al exalcalde Andrés Alfonso Palmera Anaya un 7 de septiembre de 1999 y al Concejal Rafael Ríos Barrios, solo por nombrar algunos nombres conocidos.

De todos estos hechos, hoy se habla con temor y en voz baja para que nadie nos escuche por el miedo que se respira desde comienzos del 2016 en los municipios del Centro del Magdalena (1), por cuenta de los nuevos grupos de paramilitares que habitan y recorren nuestra región, quienes han asesinando a reclamantes de tierras, como sucedió el pasado 15 de agosto con Roberto Ballena Suárez (QDEP), a manos del llamado “Ejército Antirestitución de Tierras”.

Ballena Suárez era líder reclamante del predio “La Mano de Dios”, ubicado en Zona Bananera, proceso que se encuentra a cargo de la Unidad de Restitución de Tierras del Magdalena. Además, su madre, Rosa Suárez de Ballena, sus hermanos Alirio y Libardo Suárez, ya habían sido víctimas de actos violentos.

Por otro lado, a muchos se les ha olvidado que Álvaro Uribe Vélez, intentó instaurar la impunidad a través de la Ley 975 de 2005, más conocida como Ley de Justicia y Paz, aprobada por el Congreso de la época, a pesar de los cuestionamientos realizados por diversos sectores sociales del país.

Esta Ley en su artículo 71, pretendía darle estatus político a los paramilitares. Sin embargo, fue  declarado “inexequible por presentar vicios de procedimiento”, como lo determinó la Sentencia C-370 del 2006 de la Corte Constitucional en su momento, al observar la inconstitucionalidad que contenía la norma al asimilar delitos comunes con delitos políticos.

La segunda alternativa es permitirnos la oportunidad de pensar como una nación que se propone la búsqueda de la paz, un camino nada sencillo pero real; desconocido para quienes a lo largo de nuestras vidas siempre nos despertamos entre muertos, atentados y masacres. De ahí que se trate de derrotar el miedo por la esperanza; el silencio por la palabra; la muerte por la controversia civilizada, es decir, la cultura de la violencia por la fiesta de la vida.

Por eso, hoy más que nunca, con alegría, valentía y sin miramientos debemos jugárnoslas por la paz, frente aquellos que solo nos proponen la muerte en su desespero político de quedar condenados y señalados por la historia.

Fotografía: © [ar] actualidad regional. La Impunidad de la Guerra, Gobernación del Magdalena, Santa Marta, 2014.

Nota

(1) Sobre los nuevos grupos paramilitares ya lo había señalado el espectador el pasado 5 de abril, después de la controvertida visita del Procurador Alejandro Ordoñez, en compañía del Presidente de Fedegan, José Félix Lafeure, al municipio de Sabanas de san Ángel, en su nota: “Aumenta tensión entre ocupantes y reclamantes en el Magdalena”. Frente a esta realidad en el Primer Comité de Justicia Transicional que se realizó en Ariguaní, le pedí garantías para las Víctimas del Conflicto a la representante de la Unidad de Atención Integral a las Víctimas.

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