Capturada Exgerente del Hospital de Algarrobo, María del Socorro Andrade Cortés

Lazos entre la Clase Política y los Narcoparamilitares en el Magdalena
Por. Victor Garavito

Mientras en el Municipio de Algarrobo se preparaban para las Fiestas Patronales de San Martín de Loba, que se realizaran en noviembre, la Fiscalía 15 de la Dirección Nacional Especializada contra el Terrorismo de Bogotá, expedía orden de captura contra la exgerente del Hospital María del Socorro Andrade Cortés, por sus presuntos vínculos con grupos narcoparamilitares y el robo continuado a la salud.

Así lo confirmó la Fiscalía General de la Nación en un escueto comunicado de prensa el pasado 3 de noviembre. De tal manera, que investigadores de la Subdirección Seccional CTI Magdalena, en las últimas horas llevaron a cabo la detención de Andrade Cortés, contra quien pesaba una orden judicial vigente para cumplir medida de aseguramiento preventiva en su lugar de residencia.

Igualmente, la misma decisión judicial ordenó medida de casa por cárcel al exgerente del Hospital del Municipio de Concordia, Alonso Felipe Redondo Iglesias.

Por su parte, el ente investigador señaló que tras las indagaciones realizadas, como lo contempla el Código de Procedimiento Penal, Ley 600 del 24 de junio de 2000, a María de Socorro Andrade Cortés, se le imputan hechos entre los años 2003 y 2004, “donde al parecer incurrieron en irregularidades en la celebración de contratos con la Fundación Mujeres de la Provincia”, mientras se desempeñaba como gerente del Hospital de Primer Nivel de Algarrobo.

Los narcoparamilitares y Clase Política del Magdalena

Para nadie es un secreto como en la región del Valle del Rio Ariguaní, los narcoparamilitares decidían quienes iban a ser los Alcaldes de los municipios; así quedó confirmado cuando al país conoció el verdadero entramado entre la clase política del Magdalena y el confeso comandante del Bloque Norte, Rodrigo Escobar Pupo, “Alias Jorge 40”.

Este tejido de corrupción, asesinatos, despojo de tierras de campesinos y robo continuado de los presupuestos municipales, quedó sellado en los Pactos de Chivolo y Pivijay, entre los narcoparamilitares y la clase política del Valle del Rio Ariguaní y del Magdalena.

En el Pacto de Chivolo, firmado el 13 de septiembre de 2000, participaron 13 candidatos a alcaldías y 395 dirigentes políticos y sociales de la subregión del centro del Magdalena; en este macabro acto se acordó apoyar la candidatura de José Domingo Dávila Armenta a la Gobernación, más conocido como “Chelo Dávila”, bajo el movimiento “Provincia Unida”.

Dávila Armenta, del Partido Liberal, asumió como mandatario regional en el periodo 2001 – 2003 y posteriormente fue condenado en sentencia ratificada por la Sala de Casación Penal de Corte Suprema de Justicia, con el Acta No. O60 del 23 de febrero 2011, a 90 meses de prisión y al pago de una multa de cerca de $3.500 millones de pesos.

Los cargos por los que fue condenado el exgobernador del Magdalena, José Domingo Dávila Armenta, fueron como “coautor responsable del comportamiento punible de concierto para delinquir agravado, en la modalidad de promover grupos armados al margen de la ley”, según consta en la determinación ratificada del 25 de agosto de 2009. Es preciso señalar que su hijo y heredero político es José Domingo Dávila Morales, “Chelito Dávila”, quien actualmente se desempeña como diputado en la Asamblea del Magdalena por Cambio Radical, con una votación de 15.158.

Para la época en que fue capturado el exgobernador José Domingo Dávila Armenta, un 30 de noviembre del 2008, la clases política del departamento del Magdalena, atravesaba una de sus peores crisis de la que parece aún no recuperarse; prueba de ello es que en esos días se encontraban en prisión los senadores Miguel Pinedo Vidal, Jorge de Jesús Castro Pacheco y Luis Vives Lacouture; también, los representantes a la cámara Alfonso Campo Escobar, José Gamarra Sierra, Jorge Luis Caballero Caballero, Karely Lara Vence y Alonso Ramírez Torres. Así mismo, ante la gravedad de las evidencias el ex gobernador Trino Luna Correa, no le quedó más que acogerse a sentencia anticipada por cooperación con la justicia con la Fiscalía General de la Nación. Y para acabar de completar el panorama, José Francisco “Chico’ Zúñiga”, exalcalde de Santa Marta y esposo de la actual Gobernadora, Rosa Cotes Vives, también fue condenado por parapolítica.

Así mismo, el Pacto de Pivijay, promovido por alias “Jorge 40” y que se escenificó en ese municipio el 10 de marzo de 2002, garantizó la elección al Congreso de Dieb Nicolás Maloof Cuse y Jorge de Jesús Castro Pacheco, hermano del condenado paramilitar Cesar Augusto “El Tuto” Castro Pacheco, quien actualmente reside en El Difícil, Municipio de Ariguaní; además de la candidatura del exrepresentante de Cambio Radical por el Magdalena José Gamarra Sierra y Gustavo Orozco. Todos ellos condenados dentro de los procesos de parapolítica que juzgó la Corte Suprema de Justicia.

Cabe señalar que la alcaldesa del municipio de Ariguaní, Carmen Cecilia Castro Pacheco, una de las mandatarias firmantes del del Pacto de Pivijay, fue condena por este hecho.

Los narcoparamilitares y la Fundación Mujeres de la Provincia

Pieza clave de la estrategia de saqueo de los recursos públicos por parte de los narcoparamilitares, consentida y patrocinada por la clase política del Valle del Rio Ariguaní, lo constituye la Fundación Mujeres de la Provincia.

Y con la Fundación aparase la supuestamente peligrosa figura de Neyla Alfredina Soto Ruiz, alias “Sonia”, “La Sombrerona” o “La Paraca”, excomandante y jefe de finanzas del Bloque Norte de los narcoparamilitares; además, de ser la nefasta mano derecha, comandante del Bloque Norte, Rodrigo Escobar Pupo, “Alias Jorge 40” y eje central para el desarrollo de los Pactos de Chivolo y Pivijay.

Alias “La Paraca”, ingreso a las la filas de las criminalidad de los narcoparamilitares como trabajadora social a finales de los años 90 en el Municipio de San Ángel, lo revela el portal verdadabierta.com.

La que fuera considerada como muy distinguida señora, era ampliamente conocida en todos los círculos sociales y productivos de la subregión del Valle del Rio Ariguaní, porque representaba a la Fundación Mujeres de la Provincia; entidad que sirvió para firmar y ejecutar todo tipos de contratos fantasmas para saquear los presupuestos de los entes territoriales; hecho que causó el atraso en el desarrollo y el crecimiento acelerado de la pobreza de todos los municipios del centro del Magdalena.

No obstante, Neyla Alfredina Soto Ruiz, a sus 64 años, fue capturada un sábado 15 de noviembre del 2008, en una finca del Municipio de Sabanas de San Ángel, bajo los presuntos cargos de conformación de bandas criminales, desaparición forzada y desplazamiento; así como, concierto para delinquir agravado, homicidio agravado y hurto calificado.

Además, en el momento de su aprehensión a alias “Sonia” se le acusaba de haber ordenado la muerte el 5 de junio del 2002 del agricultor Manuel Antonio Suárez Ramírez y de su hijo, a quienes al parecer les habría amordazado, asesinado y robado más de 400 cabezas de ganado, así como varias hectáreas de tierra después de haberlos ejecutado. De esta forma, los narcoparamilitares despojaban a campesinos, con la supuesta complicidad con algunos notarios; aunque estos vínculos aún están por investigar y llevar ante la justicia colombiana; a pesar de ello, estos casos se encuentran en el silencio del olvido en la Corte Suprema de Justicia.

Un reflejo de esta situación y como operan los mecanismos de impunidad, se escenificó el pasado 5 de abril, precisamente a Sabanas de San Ángel, donde Neyla Alfredina Soto Ruiz, había supuestamente asesinado y desplazado a campesinos; sin embargo, fue en este municipio, donde el exprocurador Alejandro Ordóñez Maldonado y el actual presidente de Fedegan José Félix Lafaurie, iniciaron la cruzada uribista para legalizar el hurto de los llamados “compradores de buena fe”.

De esta misma forma, que el senador Álvaro Uribe, se opuso al Plebiscito Por La Paz, para que hechos como estos quedaran en la impunidad; así lo confirman sus propuesta de  renegociación los del No frente a los Acuerdos de La Habana; al mismo tiempo, el Centro Democrático, acaban de presentar un proyecto de Ley para que legalice y reconozca la tierras a quienes las adquirieron fraudulentamente y fruto del proceso de despojo y a punta de los asesinatos a campesinos cometidos por los narcoparamilitares en el todo el país. Así se pretenden burla la Ley 1448 del 10 de junio de 2011, de Víctimas y Restitución de Tierras.

A pesar que en la región del Valle del Rio Ariguaní, todos conocían muy bien el accionar de Soto Ruiz, alias “Sonia”, en el 2013 quedó en libertad por falta de pruebas; además, la justicia se abstuvo de procesarla por el delito de concierto para delinquir y dentro del proceso por homicidio, desplazamiento, desaparición forzada y extorsión. Esta decisión la profirió la Jueza Encargada Única Penal, Ana Joaquina Cormane Goenaga, del Circuito Especializado de Santa Marta. De esta forma, opera la impunidad en nuestro país y las víctimas del conflicto armado se quedan sin que exista verdad, justicia y reparación.

Soto Ruiz, alias “La Paraca”, murió a los 71 años, sobre las 4 de la tarde, el pasado lunes 8 de febrero del presente año, en la clínica La Asunción de Barranquilla, víctima de una deficiencia respiratoria y una falla sistémica, producto de una anemia severa, generada por un cáncer metastásico avanzado que padecía y comprometió su sistema óseo y otros órganos vitales.

Finalmente, aunque la Neyla Alfredina Soto Ruiz muriera, la memoria sigue viva en las comunidades afectadas por los narcoparamilitares en el Valle Rio Ariguaní, quienes aún viven entre el miedo y la zozobra por la presencia del llamado “Ejercito Antirestitución de Tierras” que se pasea a sus anchas sembrando la muerte en la región, sin que las autoridades se den por enteradas.

Fotografía: Neyla Alfredina Soto Ruiz, alias “Sonia”, “La Paraca” o “La Sombrerona”. Tomada de Google.

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Algarrobo de Luto: Un muerto en Palmera de Agroindustrias Juan Manuel Dávila

Tragedia Por Accidente Laboral
Por. Victor Garavito

En circunstancias que son materia de investigación, en el día de hoy, sobre las 10 de la mañana, tras un accidente laboral, mientras realizaban labores de poda, murió José Alberto Puello Cantillo (Primero de Izq. a Der.) de 24 años de edad, en las instalaciones de la Finca El Indio, ubicada en inmediaciones del casco urbano del Municipio de Algarrobo.

Al mismo tiempo, otro trabajador algarrobero quedó gravemente herido en sus manos y pies, tras recibir una fuerte descarga de energía eléctrica. A esta hora, esta siendo atendido en el Hospital de Fundación y se encuentra estable.

La finca palmera El Indio es propiedad de Agroindustrias JMD, cuya sede administrativa se encuentra ubicada en la ciudad de Santa Marta, y quienes aún no se pronuncia al respecto ni ha expedido un comunicado oficial, sobre este lamentable hecho que enluta a la comunidad algarrobera, que una vez más se pregunta y cuestiona las condiciones laborales y de seguridad de los trabajadores y operarios que trabajan en la industria palmera.

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Web de Agroindustrias JMD Y CIA S.C.A

Cabe recordar que Agroindustrias JMD fue una de las empresas envueltas en los escándalos de corrupción de Agro Ingreso Seguro, durante el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez y que tiene con sentencia de 17 años de prisión al ex-ministro de agricualtura y excandidato presidencial, Andrés Felipe Arias.

Igualmente, como olvidar el bochornoso incidente, por el que fue procesado Juan Manuel Dávila Fernández De Soto por el delito de violencia contra la mujer; estos hechos ocurrieron en el 2009, cuando el empresario golpeo a su novia, la actriz Valerie Domínguez después de una discusión n la ciudad de Madrid. Luego, Dávila Fernández implicó al ex reina en el caso de Agro Ingreso y por lo que finalmente fue absuelta por el Juez 38 de Conocimiento de Bogotá. Así mismo, del controvertido proyecto de la Marina de Santa Marta, liderado por el Grupo Daabon, que a juicio de los samarios privatizó la bahía y con ello crearon un fuerte impacto ambiental sobre la capital del Magdalena.

Por otro lado, el Personero Municipal de Algarrobo, Dr. Yoel Elguedo Jiménez, señaló que en estos momentos se traslada al lugar de la tragedia para iniciar las indagaciones sobre lo sucedido y expedirá un pronunciamiento oficial, una vez haya concluido su visita a las instalaciones de la Finca El Indio; mientras que la Alcaldía Municipal, que lidera Maribel Andrade Zambrano, sigue sin pronunciarse.

Fotografía: Tomada del Facebook del Jose Alberto Puello Cantillo, 2016©

Adenda: Extendemos nuestras condolencias y solidaridad a los familiares, compañeros de trabajo y amigos de José Alberto Puello Cantillo, Q.D.E.P.

Comunidad Educativa de la IED de La Loma del Bálsamo Preocupada por Déficit de 15 Educadores

Por. Victor Garavito

“De incomprensible y deplorable”, calificaron los padres de familia del Corregimiento de La Loma del Bálsamo, perteneciente al Municipio de Algarrobo, luego que tres meses después de haberse iniciado el año electivo 2016, sus hijos aún siguen perdiendo clases debido a que al parecer la Institución Educativa tiene un déficit al parecer de 15 educadores.

De tal manera, que “a media marcha anda la educación y con la incertidumbre que termine el año escolar y aún no tengamos los maestros de todas las asignaturas para que nuestros hijo se eduquen”, señaló uno de los preocupados padres de la Loma del Bálsamo; además manifestó: “Así son todos los años en el Departamento, nunca se inician las clases con la planta docente necesaria sino que lo hacen cuando quieren o la conveniencia de política lo determina”.

Lo cierto, es que hoy la IED de La Loma del Bálsamo, es uno de los once plateles que en enero del presente año, fueron incluidos dentro del programa de la jornada única, como lo anunció el Secretario de Educación del Departamento, Antonio Matera Ramos.

Cabe señalar que la meta de la Gobernadora, Rosa Cotes de Zuñiga, es concluir su cuatrienio con 70 Instituciones dentro de este programa del Ministerio de Educación Nacional, como lo es la Jornada Única.

A pesar que el mismo Secretario de Educación, Antonio Matera Ramos, señalará al iniciar el ciclo escolar del 2016 que la Administración Departamental “tiene dentro de sus prioridades el mejoramiento de la calidad educativa y la  inversión en infraestructura del mencionado sector, para darles a los niños, niñas y jóvenes del Magdalena el derecho a una educación digna y de calidad”(1), la comunidad educativa de la IED de la Loma del Bálsamo sigue esperando que estas palabras se hagan una realidad.

Por lo pronto, los padres de familia esperan que les nombren los 15 educadores que en las áreas de ciencia sociales, matemáticas, filosofía, entre otras, y los maestros que hacen falta del grado 0 al 5o. en las distintas sedes de la IED de la Loma del Bálsamo del Municipio de Algarrobo.

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Fotografías: ©[ar] actualidad regional. Rector de la IED de La Loma del Bálsamo, Eduardo Ahumada. (Arch.).

(1) Boletín de Prensa No. 016. Secretaria de Educación Departamental. Santa Marta D.T.C.H. Enero 19 de 2016.

En Algarrobo, Magdalena: Un humedal fantasma

El Embrujo del Paisaje
Por. Victor Garavito

Cada pueblo tiene su pequeño paraíso y en Algarrobo, Magdalena, tiene nombre propio, “Playón Chimila”, un humedal aún desconocido hasta para las propias autoridades ambientales que sólo en el 2015 se enteraron de su existencia, menos para su gente que aprendió lo que significa la ecología del paisaje.

Son 500 hectáreas, las que constituyen este ecosistema estratégico, ubicado al occidente del Algarrobo, entre las fincas Costa Rica y Colombia, a escasos 30 minutos del casco urbano por la vía que comunica a los Corregimientos Estación Villa y Puerto Lleras, entre las coordenadas norte 10°14” y oeste 74°7”.

Este complejo acuático, “el humedal más virgen que existe en el país”, según lo precisaron un grupo de biólogos que lo visitaron, contribuye al recambio biótico y regulación hídrica de la subregión Chimila y es un rico corredor genético, alimentado por los caños El Roncón, La Peluza y Villa de Leyva.

El “jisawi” (humedal), como lo llamaban los aborígenes, tenían un importante valor sagrado y ocupan un sitio preponderante dentro de la mitología de la gran nación Chimila, quienes eran los antiguos dueños de estas tierras, donde se encuentran los municipios de Chivolo, Granda, Ariguaní, San Ángel y Algarrobo, además, de los territorios que bordean el río Magdalena desde El Banco hasta Tenerife.

Detrás del Espejo

Después de diversos intentos y solicitudes, durante el 2015 por parte de la Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria, a cargo del Ing. Agrónomo, David Rodríguez Zuñiga, se logró que la Corporación Autónoma Regional del Magdalena, realizará una visita para su reconocimiento el pasado jueves 26 de marzo, porque Corpamag ni siquiera conocía de su existencia.

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Tal vez de esta forma, el “Playón Chimila” podría dejar de ser un fantasma para la autoridad ambiental y la región. Por eso, ahora la comunidad algarrobera espera que su jisawi sea incluido dentro del inventario de espejos de agua de la región, porque en el 2015 ni siquiera aparecía. Así lo deja claro el afiche sobre los humedales del departamento que distribuyó Corpamag durante el mes de marzo del 2015.

“Fue en medio de una de sus caminatas, matutinas cuando mi padre, Ladislao Muñoz, avistó por primera vez el humedal, hace ya 65 años”, cuenta uno de sus guardianes Sixto Muñoz Ariza, quien toda la vida ha vivido en la Finca Playoncito, por donde actualmente los algarroberos entran a disfrutar del espejo de agua.

Este paraíso acuático del “jisawi” o humedal “Playón Chimila”, reviste un especial interés para la comunidad de Algarrobo, dado que sí en 15 años tendremos un déficit del 40% en el suministro de agua, como quedó planteado en el Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos 2015, de la Organización de la Naciones Unidas, ONU, el valor no es sólo turístico, paisajístico, genético ni económico sino su importancia es geoestratégica.

En la actualidad, el humedal viene presenta un proceso de desertificación debido a las interrupciones o tapes ilegales que presuntamente algunas empresas agroindustriales privadas y finqueros, le ponen a los afluentes que surten a este complejo hídrico, sin que la autoridad ambiental intervenga frente a estos hechos. Aunque, algunos manifiesta que tienen los permisos correspondientes expedidos por la Corporación Autónoma Regional del Magdalena, los hechos no son claros, al tiempo que desvían los cuerpos de agua en la región para favorecer los intereses de la agroindustria. Además, la caza indiscriminada afectan las especies que habitan su ecosistema.

Finalmente, después que se elevaran estas denuncias ante la Corporación Autónoma Regional del Magdalena por parte de los pescadores locales, aún no se arrojan resultados concretos, mientras el “Playón Chimila” está a punto de desaparecer por cuenta del Fenómeno del Niño, la falta de de un plan de manejo y su protección por parte de la autoridad ambiental. Al parecer en Colombia el derecho al agua es vital solo para el sector privado y las multinacionales.

Fotografía: ©Artistas Zona, 2015. Algarrobo, Magdalena.

1. Sixto Muñoz Ariza, el guardián del Humedal.
2. Humedal “Playón Chimila”.

En Algarrobo: La Fiebre Blanca, la historia del Algodón

Por. Víctor Garavito

Cuando Manuel Joaquín Estrada Reyes, salió de su casa en San Jacinto, Bolívar, a sus escasos 21 años en 1950, no se detuvo ni un sólo instante para mirar atrás, simplemente inició su viaje, que días más tarde lo traería las tierras del municipio de Algarrobo.

A sus 84 años, 12 hijos y más de una decena de nietos, es uno de los pocos testigos y protagonista vivos de la “Fiebre Blanca” del algodón, que se tomó esta región del Magdalena.

Y es que el cultivo de algodón ocupó el segundo renglón en la economía nacional, después del café, por lo que significó su producción agrícola y la llegada de divisas por concepto de sus exportaciones; por otro lado, abasteció dos terceras partes de la industria manufacturera del país y cerca de una cuarta parte de la sector de grasa y aceites.

Así mismo, su cultivo llegó a ocupar cerca de 480.000 trabajadores en su pico más alto de su producción durante la época de su cosecha; además, consumía el 70% de los agroquímicos y absorbía un 30% del crédito destinado al sector agropecuario, como lo muestran los indicadores bancarios de la época.

El algodón llegó a Algarrobo en 1955 cuando desplazó el cultivo de yuca y maíz. Así se inició la “Fiebre Blanca”, recordaba don Manuel. Eran los días en que se inundaba más de la mitad del entonces Corregimiento que pertenecía a Fundación y que más tarde sería elevado a la categoría de ente territorial, en 1999.

“Cuando llegue a Algarrobo, trabaje en ganadería, hasta que de un día para otro, todo se llenó de grandes cultivos de algodón”. En efecto, Don Mane, como lo conocían todos en el municipio, llegó inicialmente a laborar en la que era la hacienda de Luis Mariano Bornacelly, ubicada en los predios donde hoy se encuentra Palmeras de la Costa.

Luego, se trasladó a la Finca España, quien lideraba la producción algodonera del municipio con 600 hectáreas sembradas; de tal manera, que entre 1964 al 1970 trabajó y aprendió todo sobre su cultivo. Fue en momentos, en que Estrada Reyes, decidió radicarse en el municipio que lo vio llegar con una pequeña maleta donde cabía su vida, la misma que comenzó a reinventarse al ritmo que producía la “fiebre blanca”, y donde se casó con María Reyes Pertúz, la mujer de su vida y con quien convivió 60 años. La misma, que hoy llora después de dos años de su muerte.

Al salir de la España, comenzó a administrar fincas algodoneras, como la de “El Chicoral”, de Eduardo Sierra, donde afianzó sus conocimientos. Más tardes, se trasladó a Bosconia, y regreso tres años después al municipio de Algarrobo, donde nunca ha vuelto a salir.

La “fiebre blanca” tuvo su esplendor de 1950 a 1979, donde la economía algodonera fue sostenida por una tasa de crecimiento anual de un 13%, debido demanda de los mercados internacionales y la industria colombiana. Para esta época el Caribe colombiano producía el 75% de algodón del país.

Sin embargo, el auge del cultivo de algodón decreció y fue entre 1977-1979, cuando se inició su crisis que a la postre acabaría con la “fiebre blanca”, hasta reducir completamente su producción a comienzo de 1990. Tiempo, que se inició la apertura económica y la implementación del modelo de globalización.

Producto de ello, el Estado abandonó su política proteccionistas de la producción nacional, con la que había apoyado durante muchos años al sector textil; además, se presenta la quiebra de las principales empresas manufactureras, luego de los escándalos por sus dudosos manejos financieros y, para rematar se dio el auge del contrabando de telas elaboradas con fibras sintéticas, así finalmente el algodón quedó relegado.

A pesar de ello, hoy el 80% de su cultivo es de origen transgénico, es decir, modificados genéticamente, siendo estos ampliamente cuestionado por los expertos, debido a los graves riesgos que representa para la salud humana.

De tal manera, que la apertura económica iniciada en el gobierno del expresidente Cesar Gaviria, acabó con los últimos y esporádicos cultivo de los departamentos Magdalena, Valle y Tolima.

En la actualidad, la producción vive un auge en los departamentos de Córdoba, Cesar, Guajira, Bolívar y Sucre, entre otras regiones del país, donde el Ministerio de Agricultura impulsa la siembra del algodón transgénicos o genéticamente modificados, sin que advierta las múltiples alertas mundiales y las prohibiciones que han hecho algunos Gobiernos en el mundo a este tipo de semillas, a raíz de las evidencias científicas que revelan los estudios sobre el tema de los cultivos biotecnológicos.

A pesar de las voces que se oponen a los cultivos transgénicos y de acuerdo con las cifras del Instituto Colombiano Agropecuario, en Colombia durante 2014 se sembró 118.899 hectáreas de algodón; al tiempo, que funcionarios del ICA y del sector privado, señalan las ventajas de esta semilla modificada genéticamente; según ellos, es resistente a las plagas y tolera la aplicación intensiva de herbicidas sin deteriorar su producción.

En Algarrobo, para Manuel Joaquín Estrada Reyes, los algodoneros libraron una feroz lucha contra el “picudo” conocido científicamente con el nombre de anthonomus grandis, un letal insecto que atacaba despiadadamente y sin tregua la planta. Para contrarrestar el pequeño animal se fumigaba hasta 18 veces sin resultado alguno y finalmente la producción presentaba reducciones considerables. De esta forma, una hectárea que arrojaba normalmente tres toneladas pasó a una, dejando ostensibles perdidas para quienes se dedicaban a su cultivo, haciendo esta actividad inviable económicamente.

Este “morrocoyito”, como lo llamaba Estrada Reyes, fue descubierto en 1932 en la Isla de San Andrés por el agrónomo Carlos Escobar. Posteriormente, 1951 fue reportado nuevamente en el Corregimiento de Ternera, en inmediaciones de Cartagena, sobre un cultivo de algodón; posteriormente, la población del insecto se desbordó y causó casi la desaparición de la producción algodonera del Caribe colombiano. Y para acabar de completar apareció el “coquito” otro insecto, que llegó de la Zona Bananera y complico aún más el panorama para los algodoneros.

Don Mane, recordaba con cierta nostalgia como se vivió en el municipio la época de la “fiebre blanca”: “Había un auge económico en toda la región, porque empleaba mucha mano de obra no calificada en todas sus fases de la producción, de las 5000 hectáreas que se sembraban en el municipio”. Tanto así que en la zona se encontraban cuatro desmotadoras donde se transformaba la fibra: la de Caracolicito, El Labrador, Aracataca y la de Algarrobo.

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La cosecha temprana de algodón tipo Delta Pas 61, comenzaba, al rededor del 20 de noviembre y sobre el 20 de diciembre, Algarrobo recibía unos 5000 jornaleros, población flotante que migraba desde el interior y otras regiones del Caribe; esta actividad de recolección de la fibra se prolongaba hasta el mes marzo. Inmediatamente, después se iniciaba con la preparación de la tierra en el mes de mayo, para comenzar nuevamente el ciclo que duraba prácticamente todo el año.

Actualmente, el algodón es un recuerdo del un periodo prospero que duró más de 30 años y que significó crecimiento para los pobladores de Algarrobo. El mismo que concluyó apenas inició el 90, cuando llegaron los palmicultores y con ellos los paramilitares que arrastraron a la región al abismo de la muerte y el temor, del que hoy aún no se recuperan, porque la sombra de la impunidad ronda entre el río Ariguaní y las plantaciones de Palma Aceitera (Elaeis guineensis, comúnmente llamada palma africana).

“Este esplendor económico que vivió Algarrobo jamás volverá”, evocaba Manuel Joaquín Estrada Reyes, al señalar que su último trabajo como administrador algodonero fue en una plantación de 90 hectáreas en la Finca “La Panchita”, tiempo que a la postre serían los momentos agonizantes de la “fiebre blanca” y de la que ya casi nadie recuerda.

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Fotografías: ©[ar] actualidad regional, 2015-2016

1.  Manuel Joaquín Estrada Reyes (QDEP).

2 y 3. Lo que quedó de la Fiebre Blanca en Algarrobo: Antiguas instalaciones de la desmotadora de algodón.