Y qué pasó en el Congreso en el 2016

Saldo Negativo en materia social
Por. Víctor Garavito

El balance social que arrojan las decisiones legislativas tomadas por el Congreso de la República en el 2016, es negativo para la amplia mayoría de los colombianos y los sectores populares del país.

En materia legislativa el 2016 el saldo es negativo para las aspiraciones de las clases medias y bajas en Colombia, quienes enfrentarán un incierto 2017 en materia económica, con un salario básico que cada día pierde poder adquisitivo, con un aumento del 7%, $741.717 más auxilio de transporte $83.140 para un total $820.857, fijado por el Gobierno Nacional; al mismo tiempo, aumenta la concentración de la riqueza en el 9% de la población y persiste la entrega del país a los intereses de la multinacionales extranjeras.

Sin embargo, en medio de esta nada halagador panorama, la clase política que ocupa el Congreso de la República, se dedicó en el 2016 a favorecer la plutocracia criolla y las multinacionales minero energéticas, con reformas y leyes que garantizan el despojo de las riquezas de los colombianos y hacen inviable el desarrollo del país.

Por otro lado, si se trata del control político ejercido, tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, es absolutamente pobre, dado que no arrojó resultados concretos dentro del ejecutivo ni de las entidades encargadas de realizar las investigaciones frente a las diferentes denuncias por corrupción o el fracaso de este modelo económico que no contribuye al desarrollo ni al bienestar, ni siquiera a punta del asistencialismo de sus políticas sociales sino que perpetua la pobreza; aunque el legislativo sea ha dedicado a promover la destrucción de los ecosistemas estratégicos y las violaciones a los derechos humanos por parte de los funcionarios del Estado.

De esta manera, el Congreso de Colombia demostró una vez más, que sigue siendo la trinchera donde la clase política, junto con la plutocracia y las transnacionales deshacen este precario remedo de democracia y negocian el país, que se supone nos pertenece a todos. Mientras el Centro Democrático da un precario espectáculo en su defensa al gobierno del expresidente y hoy senador Álvaro Uribe Vélez y los intereses del Grupo Empresarial Antioqueño, GEA, que patrocinaron sus mentiras en la campaña del No al plebiscito por la paz, pero votaron afirmativamente la Reforma Tributaria.

Así lo refleja el hundimiento de la Proyecto de Acto Legislativo que intentaba consagrar al agua como un derecho fundamental, que fuera impulsado por las organizaciones ambientales del país y presentado por el Senador Jorge Eliécer Prieto Riveros; pero también, la iniciativa legislativa del Senador Jesús Alberto Castilla que buscaba reconocer al campesinado como sujeto político y promover políticas para proteger la cultura, la economía campesina, así como el reconocimiento al derecho a la tierra individual, colectivamente para las familias y comunidades campesinas, con el fin de acceder a la titulación y el territorio.

En cambio, el 16 de junio fueron aprobados los 244 artículos del Código de Policía que claramente viola los más elementales derechos humanos, criminaliza la protesta social y convierte a todos los ciudadanos en un blanco potencial de una sociedad inmersa en la sospecha, de una fuerza que se niega a mejorar sus relaciones con las comunidades y salirse del esquema de la guerra de baja intensidad, aplicada desde 1970, fecha en que se expidió la anterior norma que duro vigente por los últimos 46 años.

Pero también, esta legislatura consolidó las Zonas de Interés de Desarrollo Rural Económico y Social, Zidres, con la expedición de la Ley 1776 del 29 de enero del presente año, por las que el lobby de las multinacionales se cortan las venas, dado el jugoso negocio que representa para el capital especulativo financiero y la legalización de la entrega de las mejores tierras del país al capital extranjero. Así se legitimó el despojo de tierras a los campesinos colombianos, en un país que un día era nuestro.

Y, por supuesto, no podemos olvidarnos de la joya de la corona: la Reforma Tributaria, aprobada a pupitrazo limpio y bajo la presión del lobby empresarial colombiano y de las multinacionales extranjeras.

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El regalo de navidad del Congreso de la República castigará a los colombianos por ser pobres con un IVA del 19%, es decir $7.5 billones al que nos condenaron los Senadores y Representantes; al tiempo que los más ricos solo le aportaran al fisco nacional el 0,4% billones en sus impuestos el 2017; mientras esto pasa el Gobierno de Juan Manuel Santos Calderón subasta al país en los mercados internacionales.

Esta Reforma Tributaria espera recaudar $12 billones para tapar el hueco fiscal que nos ha dejado la corrupción del Estado colombiano y los negocios de los altos funcionarios del Gobierno, a su vez premia y promueve la evasión, dado que solo se sancionará a los evasores a partir de $5.000 millones. Sin embargo, el 60% de los productos de la canasta familiar fueron gravados con el IVA del 19%.

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De tal manera, que los que ganaron fueron los Congresistas, quienes están cobrando el 12% a los Alcaldes por los “cupos” de los contratos que les da el Gobierno Nacional por votar sus proyectos, que es como funciona la mermelada que se esparce desde la Presidencia de la República y con la que se van aceitar las campañas políticas que elegirá, como siempre a los mismos el próximo año.

Finalmente, Colombia termina con un saldo negativo en materia social y como el tercer país más desigual en el mundo, en medio de una realidad de una nación carcomida por el hambre, la impunidad, la corrupción y ambiciones de las multinacionales extranjeras que nos saquean y solo dejan destrucción a su paso por el territorio nacional. Por eso, este no será un feliz año para todos.

Reforma Tributaria de Santos Genera Violencia Contra las Mujeres Colombianas

En Colombia, Ser Mujer Sale Caro
Por. Víctor Garavito

El gasto anual por concepto de toallas higiénicas y tampones en el país es de $2,2 billones y con un IVA del 16% representa $343.000 mil millones; con la nueva Reforma Tributaría que en estos momentos se discute en el Congreso de la República, el impuesto aumentaría al 19%, es decir, pasaría a $400.000 mil millones, lo que significa que ser mujer en Colombia sale caro.

Mientras que en el actual proyecto de Reforma Tributaria se contempla bajarle el Impuesto de Renta a las multinacionales extranjeras en un 11%, es decir, pasarán del 43% al 32%, a las empresas nacionales, pequeñas y medianas, solo se les disminuirá sus carga impositiva en un 2%; al tiempo que a la mujeres colombianas se les cobrará una tarifa del IVA plena del 19%.

En la actualidad los artículos tienen un impuesto del valor agregado, IVA, del 5%, 10% o la tarifa máxima del 16%, con los que se gravan los bienes de lujo; es decir, los que no son vitales para la supervivencia ni pertenecen a la canasta básica de los hogares colombianos.

Sin embargo, artículos de primera necesidad para las mujeres, como las toallas higiénicas y los tampones tienen hoy un IVA del 16% como si fueran un artículo de lujo; hecho que desconoce la condición biológica y de paso refleja la esencia de un Estado de concepción esencialmente machista que discrimina por la condición de género; además, desconoce arbitrariamente el principio constitucional a la igualdad de los colombianos.

En cifras

En Colombia una toalla higiénica cuesta alrededor de $500 pesos y las mujeres deben usar, por recomendación médica, una cada 4 horas; entonces, sí la regla dura cinco (5) días, representaría 25 al mes. Ahora bien, en el año son 13 periodos, entonces serían 323 protectores sanitarios anuales y costarían unos $160.000 en promedio.

Según el DANE hay 13 millones 200 mil mujeres en edad reproductiva, en ese orden de ideas, el gasto en el año suma $2,2 billones y si le sacamos el 16% del IVA, sumaría $343.000 mil millones; pero si el impuesto pasa al 19% le pagarían al Estado unos $60.000 millones más, por el solo hecho de ser mujeres; es decir, el Gobierno busca recaudar $30.000 por cada una de los colombianas anualmente.

Pero, esta realidad es apenas la punta del iceberg de una situación económica que golpea fuertemente a la mujeres colombianas, como lo confirman las misma estadísticas del Estado. En este sentido, si observamos la tasa de desempleo en nuestro país, vemos que 13% son mujeres.

Por otro lado, en el campo laboral sin importar que la experiencia o la preparación académica sean similares, las mujeres reciben un 20% menos del salario que un hombre; es decir, por cada $100,oo pesos que obtiene un colombiano, a las colombianas se les cancela solo $80,oo.

Además, el 30% de hogares donde la mujer es cabeza de familia, viven en la pobreza y dentro del sector informal de la economía, las colombianas dedicadas al rebusque alcanzan el 60%.

Este es el panorama real de las mujeres colombianas, según los estudios realizados por el Grupo de Género y Justicia Económica, quien adelanta la Campaña “Menstruación Libre de Impuestos” y que el pasado jueves 15 de diciembre, efectuó un plantón frente a las instalaciones del Ministerio de Hacienda en Bogotá.

Según Natalia Moreno Salamanca, investigadora del Grupo de Género y Justicia Económica, “cualquier modificación al IVA afecta mucho más a las mujeres porque en el país nuestra situación es peor que la de los hombres y al aumentar un impuesto regresivo que afecta más a los que menos tienen, evidentemente grava mucho más a la mujeres”.

Otro ejemplo, que vale la pena destacar lo constituye la industria cosmética; estos artículos que son de la canasta básica de las mujeres, debido a la presión social y los modelos idealizados que venden los medios privados de información, que como la televisión estratifica y consolida la pirámide cultural y del gusto del público dentro de su estrategia de unificación del imaginario colectivos de las sociedades, como lo señala el Prof. Román Gubern.

Si vemos con detenimiento este hecho a las mujeres se impone “como ser o parecer” y se las explota como segmento consumidor más sistemáticamente a través de una publicidad que en su totalidad esta enfocada en un 80% directamente a su condición de género.

Y dentro de la Reforma Tributaria podemos advertir que los artículos como maquillaje y similares van a tener un alza del 16% al 19%. Igual sucede con el llamado “impuesto rosa”, que es el grupo de bienes que por el hecho de estar dirigidos a las mujeres y ser rosados tienen un sobreprecio entre el 5% y el 20% más, como son las maquinas para depilar, talcos, desodorantes y champús, etc.

Otro aspecto más lesivo aún para las mujeres colombianas es el establecimiento del “monotributo”, que es un impuesto dirigidos a los pequeños negocios de barrio, como las peluquerías, misceláneas, modisterías y tiendas, entre otros. Este nuevo gravamen, además de ser un impuesto antitécnico porque grava las ventas y no las utilidades, afectara más a las colombianas.

En otras palabras, el DANE señala que las mujeres trabajan 13 horas en promedio diario, de las cuales siete(7) son dedicadas a la administración del hogar. Por eso, muchas colombianas no pueden dedicarse a trabajos formales en el ámbito laboral; entonces, una estrategia de supervivencia consiste en montar negocios en sus domicilios.

De tal manera, que el “monotributo”, pone en riesgo la economía familiar y el empleo femenino, lo que puede generar el aumento de mujeres desempleadas en el país, que ya es alto.

En último término, la reforma contempla la eliminación del CREE o impuesto de la equidad, creado para garantizar programas sociales, como el SENA y el ICBF; de suceder esto, sin duda, entra en riesgo la financiación de estas instituciones, que como la del Servicio Nacional de Aprendizaje, es reconocida como la universidad de los pobres; además, se iniciaría el desmonte gradual de la oferta pública dirigida a la protección y cuidado de la infancia colombiana.

De ahí que, seguramente, frente a esta realidad que se avecina, terminaran las mujeres por asumir esta labor, lo que aumentaran las 13 horas laborales diarias, con una salario menor y con la carga de un impuesto más vía “monotributo”.

Y por si fuera poco, todos los colombianos que ganen un salario superior a $2,700.000 mensuales en el 2017 tributaran. De esta forma, el Estado busca afectar cada día más a las clases medias y bajas de los estratos 1, 2, y 3, porque cada dos años el techo de los gravámenes son dirigidos a quienes ganan menos. De seguir esta tendencia en menos de seis (6) años el salario mínimo será afectado por el impuesto a la renta.

El Debate

El Grupo de Género y Justicia Económica, tomó la decisión de hacerle frente al debate legislativo en el Congreso de la República; razón por la cual, han adelantan una intensa labor en estos últimos días para dialogar con los Senadores y Representantes para exponer sus puntos de vistas frente a la perjudicial Reforma Tributaria que promueve el Gobierno Nacional, a través del Ministro de Hacienda y Crédito Público, Mauricio Cárdenas Santamaría.

Con esta finalidad, Natalia Moreno Salamanca preciso que: “redactamos una proposición solicitándole al Gobierno, que dentro de la lista de bienes exentos de IVA incluya artículos como las toalla higiénicas, tampones, entre otros. En el primer debate de la Reforma, que se desarrolló el martes 6 de diciembre, el Senado rechazó nuestra iniciativa, al dejarla como constancia y archivarla, porque el Gobierno la negó.”

A pesar de esta derrota, “hoy más de 50 congresistas de todos los partidos ya nos firmaron la nueva propuesta que presentaremos en el segundo debate y que esta dirigida a eliminar los gravámenes a los bienes de primera necesidad para la mujeres colombianas. En virtud de lo anterior, esperamos que en esta ocasión el Gobierno Nacional no ignore los legisladores que apoyan esta nueva proposición, la acepte y la incluya en el texto de la Reforma definitiva”, precisó Moreno Salamanca.

Finalmente, si este último intento no fructifica el Grupo de Género y Justicia Económica, demandará por inconstitucionalidad la Reforma Tributaria que en los próximos días se aprobará en el congreso, dado que los impuestos están claramente en contra de los principio de equidad y progresividad, porque como van las cosas ser mujer en Colombia resulta demasiado costos.

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Natalia Moreno Salamanca del Grupo de Género y Justicia Económica

Fotografía: ©[ar] actualidad regional, 2016

Lo que no nos dicen de la Reforma Tributaria

Impuestos para acabar con los pobres
Por. Victor Garavito

En la actualidad, los diferentes sectores sociales del país cada día buscan intervenir y participar en las decisiones sobre los grandes temas que afectan la vida nacional. Así quedó demostrado durante el Foro sobre la “Reforma Tributaria: Propuestas de la sociedad civil”, que se realizó este lunes en el Hotel Tequendama de Bogotá.

Al evento se dieron cita organizaciones sociales, académicos e investigadores y algunos Congresistas, quienes abordaron desde diferentes perspectivas el Proyecto de Ley de Reforma Tributaria 2016 (1) y se presentaron algunas las propuestas de la sociedad civil, frente a la iniciativa radicada por el Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría en el Congreso, el pasado 19 de octubre.

El Foro fue convocado por Justicia Tributaria, Oxfam Colombia, Dejusticia, CTC, CUT, CGT, Corporación de Investigación y Acción Social y Económica, CIASE y Central de Integración y Capacitación Cooperativa Cincop, con el apoyo de Christian Aid y Friedrich Ebert Stiftung, FESCOL.

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No hace menos de cinco años, los colombianos, cuando se anunciaba una nueva reforma a la estructura tributaria, arrugábamos la cara y estoicamente apretábamos nuestro bolsillo, porque sabíamos que iba afectar a las clases bajas y medias del país. En efecto, la estrategia del Estado se repite una y otra vez; a pesar de ello, en esta oportunidad, ya no son solo los expertos los únicos que tienen la palabra.

Hoy, los ciudadanos desconfían de los llamados “expertos”, tanto del Gobierno Nacional como de los entes territoriales, y de los tecnócratas que siempre le señalan a las comunidades que existen temas muy “complejos” y por eso las decisiones técnicas solo deben tomarlas los que saben. Esta estrategia del establishment –Estado–, subestima e insulta la capacidad de abstracción y la inteligencia del pueblo colombiano; por eso, los diversos sectores sociales propician espacios no solo de discusión sino propositivos, como ocurrió en el Foro sobre la “Reforma Tributaria: Propuestas de la sociedad civil”.

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La Reforma

El controvertido proyecto trae grandes cambios que afectarán la economía de muchas familias pobres del país, lo que incrementará el hambre y la exclusión de las grandes capas populares y de paso se atentará contra los derechos humanos; así mismo, desestimulará el consumo, el empleo y con ello la inversión, pero estimulará el dinero plástico para fortalecer el sector bancario, que se enriquecerá, con el aumento del manejo de las tarjetas y por el cobro de estos servicios.

Mientras que por el otro lado, la Reforma Tributaria (2) no es estructural, porque no se toca de fondo los temas que tienen que ver con la progresividad y la equidad, que son los principios básicos de cualquier política tributaria sería. En esta ocasión, como en las anteriores, el Estado sale en busca de recursos para tapar el déficit fiscal, que desde el 2002 empeoró, porque los sucesivos gobiernos gastaron más de lo que ingreso; de esta forma,  volvieron insostenible las finanzas del Estado, comprometieron la economía del país y, de paso, el bienestar de los colombianos.

De tal manera, que la estrategia presentada por el Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas Santamaría, es gravar a las clases pobres y medias, sin tocar ni intervenir a las grandes empresas ni multinacionales, que evaden los impuestos y saquean los recursos naturales.

Por eso, el IVA pasará del 16% al 19% y todos las colombianos cuyos ingresos mensuales sean de $2.700.000 tendrán que declarar renta, es decir, golpea directamente a las finanzas de la clase trabajadora y media.

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Así mismo, la Reforma contempla un monotributo, para pequeños negocios, como los propietarios de peluquerías, tiendas de barrio y pequeños mercados, tendrán la oportunidad de escoger en pagar el impuesto de renta (3% de sus ingresos) o aceptar el monotributo (el 1% de sus ingresos totales).

De otra parte, la iniciativa legislativa propone que las entidades sin ánimo de lucro, organizaciones no gubernamentales de la sociedad civil y los fondos de pensiones, no pagaran renta, siempre y cuando le demuestren a la DIAN que sus fines son eminentemente sociales.

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Mecanismos de Evasión y los Recursos Naturales

“El primer gran golpe el fisco nacional lo dan las compañías que exportan, las multinacionales y nacionales, cuando manipulan los precios de transferencia; este es uno solo de los casos como se evaden impuestos en Colombia que no aborda la Reforma Tributaria”, señala el investigador Álvaro Pardo.

Este mecanismo de evasión se presenta a mayor escala en las empresas mineras, por ejemplo: una compañía que produce carbón en el Cesar, lo transporta al puerto de Ciénaga, en el Magdalena, y ahí se lo vende a un supuesto comercializador y ese intermediario, resulta que es una compañía del mismo grupo económico de la empresa minera y esta se lo vende a precios excesivamente bajos; si hablamos del carbón su precio oscila entre US$10 y US$15 dólares; a su vez el comercializador vende el mineral a US$60 dólares en el mercado internacional.

¿Entonces, dónde quedaron las utilidades de la extracción de nuestros recursos? En manos de un comercializador internacional, es decir, en la misma empresa minera que creó un intermediario para evadir los impuestos y, lo más grave aún, es que ese intermediario fue creado en un paraíso fiscal, donde no es posible acceder a ningún tipo de información sobre esa empresa.

Sin embargo, la compañía minera en Colombia liquida y paga sus impuestos sobre la base de los US$10, precio al que vendió al comercializador internacional. Así es como funciona el carrusel que saquea los recursos naturales del país a través de la manipulación de los precios de transferencia y sobre esto no dice nada la Reforma Tributaria, aunque el Gobierno Nacional sabe exactamente como funciona este tipo de evasión, simplemente no interviene.

Sus opositores

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Representante a la Cámara Víctor Javier Correa Vélez

Hoy son muy pocos los Congresistas que han manifestado su abierta oposición a la Reforma Tributaria. Uno de ellos es el joven Parlamentario antioqueño Víctor Javier Correa Vélez del Polo Democrático, quien se encontraba en el Foro. Esto nos respondió sobre sus conclusiones del evento.

¿Cuál es su posición frente a la Reforma Tributaria?

Víctor Correa: Hoy queda claro que la actitud que vamos asumir es de oposición a la Reforma Tributaria, porque su contenido es regresivo, es decir, la iniciativa no esta hecha para que el que tienen más tribute, sino que esta diseñada para que quienes menos tienen tribute más. Por eso, queda claro que tenemos que hacerle oposición, pero debemos poner sobre la mesa cuál debería ser la estructura tributaria que Colombia requiere, porque es evidente que en un Estado social de derecho, en una democracia, los tributos se convierten en un elemento fundamental de la redistribución de la riqueza y eso no pasa en nuestro país; la realidad es solo una: los ricos casi no pagan impuestos, mientras que los pobres y la clase media sí.

En este orden de ideas, vamos hacerle oposición a la Reforma, pero a ir planteando en el camino cuál es la propuesta más favorable para el país, frente a la actual panorama fiscal. Y eso lo haremos en contacto con la gente y todos los sectores sociales; sin embargo, debemos tener en cuenta que la correlación de fuerzas en le Congreso no es la más propicia para quienes nos oponemos a la Ley. En este sentido, sabemos que el Congreso es un espacio que funciona por mayorías y esta las tienen quienes están impulsando la Reforma Tributaria; aunque, creemos que lo movilización social tendrá que jugar un papel muy importante, con el propósito de inclinar la balanza.

¿Frente a los argumentos del Ministro de Hacienda cuáles son los principales punto a debatir y discutir con el Gobierno Nacional?

Víctor Correa: Son varios. En primer lugar, los impuestos indirectos como el aumento del IVA; así mismo, los que afectan a las clases populares y medias; igualmente, acabar con algunas exenciones tributarias que actualmente tienen las grandes empresas y el factor deferencial sobre el impuesto de renta, incluso existen actualmente inequidades entre las pequeñas, mediadas, las grandes y las multinacionales; también, hay que trabajar en aspectos relacionados con la equidad de género dentro de las dinámicas económicas, entendiendo por ejemplo, que las mujeres tienen más riesgo de quedarse sin empleo y tienen menos ingresos salariales; todas estas variables deben ser consideradas al momento de introducir cambios y obligaciones tributarias. Quedan muchos otros elementos, como el monotributo para las tiendas, peluquerías y pequeños negocios, esto es algo en lo que hay que intervenir, porque como esta resulta lesivo para gran parte de los colombianos.

¿Qué pueden esperar los colombianos del resultado de la discusión de la Reforma Tributaria, teniendo el cuenta la composición del actual Congreso, según su análisis legislativo?

Víctor Correa: Bueno, esta no es una Reforma Tributaria realmente estructural, es más para resolver unas necesidades apremiantes de caja del Estado; verdaderamente, de lo que se trata es de recaudar rápidamente recursos ante el déficit fiscal. Siendo así, evidentemente, este gobierno no quiere que se toque los grandes capitales y esto es lo que se tendría que hacer con una verdadera reforma estructural; sin embargo, existen algunos elementos rescatables, como el impuesto a los dividendos, que se abordan de forma tímida y no en la magnitud que requiere el país.

Personalmente, no creo que durante el debate se puedan lograr grandes cambios, dada la imposición que existe sobre estos temas y las mayoría con las que cuenta el Gobierno Nacional a la hora de votar. No obstante, eso también depende de la movilización social de los distintos sectores sociales del país, es decir, si existe una gran respuesta social frente a la actual Reforma, se podrán hacer cambios importantes al proyecto.

¿Cárcel para los evasores?

Víctor Correa: Esa es unas de las propuestas que están sonando; en este sentido, creo que la evasión hay que perseguirla y la cárcel es una alternativa para buscar desincentivar la evasión. Frente a este tema, particularmente, tengo algunas consideraciones de principios con lo que significa la cárcel y en términos generales no creo que esta sea la respuesta que realmente solucione las cosas. En Colombia tenemos las cárceles llenas y sin embargo seguimos teniendo las mismas problemáticas como sociedad. Por eso, creo que la intervención debe darse en otros niveles; sin duda hay que perseguir y castigar los evasores, pero deben existir más sanciones administrativas que penales, es decir, a quien evada se le podría expropiar o imponer multas significativas de índole económico que comprometa su patrimonio. Esta medida si podría constituirse en un desestimulo.

Notas:

(1) Texto del Proyecto de Ley de Reforma Tributaria 2016.
(2) Exposición de Motivos de Reforma Tributaria.

Fotografía: [ar] actualidad regional, octubre 2016©